SIT FINIS LIBRI, NON FINIS QUAERENDI

Thomas Merton (1915 – 1968) – “The Seven Story Mountain”, An Autobiography of Faith, A Harvest Book, Fiftieth Anniversary Edition, 1948, 1999

Virgen

Ochun is syncretized with la Virgen de la Caridad del Cobre, who is the Patroness of Cuba.  On September 8,  Cubans show their devotion to Ochún by dressing in yellow, putting sunflowers and special treats like honey and pumpkins on her altar, lighting candles and, if possible, holding a tambor (drumming ceremony) or violín (classical music played by a solo violin or a small string orchestra) in her honor.  One reason Ochun and La Caridad del Cobre were syncretized in Cuba is that both are traditionally represented as women of mixed race, thereby thought to symbolize the Cuban people.  

During the1980s or so, I have read Merton’s “No Man is an Island”, and I got no idea about who he was. I loved that book, but I never tried to know anything else about him and / or about his work during the last 40 years.

It has been recently, when we resumed our regular sessions on meditation, that I started the timing of the sessions and I got into an app, where you can contact several meditation sessions, being Thomas Merton’s one of them. I started to read comments from other people meditating anywhere in the world and I found interesting that he was an important symbol within this tradition.

The Seven Storey Mountain has been interesting, in order to see which was his years of life and how he converted into Catholicism and decided to become a priest, at the end of 1939.

It was good to read about his family life, the relations with his dad (artist) and with his grandparents. His many types of “travels”: to London, to the USA, to Cuba, but also about his political incursions into communism and into the lack of any belief too. This writing is a masterpiece on how it describes his becoming a priest.

I loved the chapter about his visit to Cuba (before the Revolution) and how he looks for the Virgen de la Caridad del Cobre (black virgin) and the poem that he writes about girls:

“The white girls lift their heads like trees, The black girls go   Reflected like flamingoes in the street.   The white girls sing as shrill as water,  The black girls talk as quiet as clay. The white girls open their arms like clouds, The black girls close their eyes like wings: Angels bow down like bells,  Angels look up like toys, Because the heavenly stars  Stand in a ring:  And all the pieces of the mosaic, earth,  Get up and flyaway like birds.”

The last half of the book is outstanding. I loved the way he combines his conversation with Christ, with the daily chores. The contrast that he establishes between contemplation and action in the normal daily life of anyone anywhere, keeping priority properly.

SIT FINIS LIBRI, NON FINIS QUAERENDI
Here ends the book, but not the quest.

 

 

Blanco es y Gallina lo Pone, qué es?

“Blanco es, gallina lo pone y … frito se come; qué es?”   Este es el dicho popular utilizado cuando uno tiene una adivinanza o un problema cuya solución es obvia. Aunque he sabido este dicho desde cuando era un niño, nunca me había imaginado cómo era la vida de las gallinas, o la de gallo y mucho menos cuando deciden (porque ellas son las que deciden!) que quieren tener pollitos. Todo esto lo he ido aprendiendo durante  el último medio año!

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Hace 177 días trajimos un gallo, tres gallinas y un pollo a La Costanza. Fue cuando comenzamos a aprender de ellos. Muy pronto descubriríamos que las gallinas no necesitaban el gallinero que “habíamos construido (Marcolino y Milton lo construyeron!) para que quedasen encerradas”. A las cuatro de la tarde de cualquier día, ellas entraban al gallinero y descansaban.

La primera tensión real  surgió cuando buscando gusanitos y lombrices, las gallinas desenterraron dos de las plantas de calabacín que había sembrado. La lucha siguió con las astromelias, con las remolachas, con las lechugas y con la rúgula. Nos dimos cuenta que si no cercábamos la huerta, tendríamos que encerrar las gallinas y nuestro punto de partida es que ellas fuesen libres.  Pero también aprendimos que todos los suelos se fertilizaron y comenzamos a producir compost de mejor calidad.

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Mientras construimos la cerca para proteger las lechugas y todas las demás plantas, fuimos aprendiendo sobre las gallinas y sus hábitos sociales. Fue muy interesante ver cómo exploraron muy tranquilamente la totalidad del terreno, y esto fue clave para poner huevos donde ellas consideraron mejor. Casi que desde que llegaron, comenzamos a tener de a 3 huevos criollos cada día y pudimos repartirlos entre nosotros, Doralba y Orlando.  Ha llovido montones y hemos aprendido que “aunque llueva a mares, el gallo no deja sus cantares”.  Aunque ya nos familiarizamos con su canto, a veces arranca como a las 3 o a las 4 de la mañana!

 Ahí tiene la gallina los ojos, donde tiene los huevos y los pollos

En el día No. 44 desde su llegada, una de las gallinas quedó culeca, comenzó a agrupar los huevos de ella (y nosotros adicionamos los de las otras dos gallinas) y ella quedó empollando 11 huevos. Entendimos entonces que “el que no arriesga un huevo, no saca un pollo”. Sucede con las gallinas y … con todo en la vida.

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Fue muy impresionante ver cómo ella se quedó totalmente quieta durante las siguientes 3 semanas, hasta que comenzaron a romper las cáscaras los pollitos.  En el día 67 nació el primer pollo en La Costanza y luego otros 7. Se quedó quieta, calentando y cuidando a sus pollitos por otras 3 semanas. Son 6 semanas de retiro total, después de las cuales el grupo sale a conocer su territorio. Hoy todos se suben a los árboles y son pollos grandes, listos para ser sudados, fritos o vendidos al mejor comprador.

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En el día 152 la segunda gallina comenzó a calentar 15 huevos (cuando se considera que 11 ya son bastantes!) y en el día 174 nacieron 9 pollos y sigue calentando los otros 6!

Así pues que en menos de 6 meses tenemos gallo, 3 gallinas, 6 pollos grandes y unos 9 pollitos! Ahora comenzamos a descubrir la verdad del dicho anónimo de que “Doce gallinas y un gallo comen tanto como un caballo.

Creciendo en espiral!

Una de las experiencias más bella de mi vida ha sido el encuentro con la música. Según me cuenta mi mamá, en 1953 no teníamos ni dos años y ya estábamos escuchando música clásica y algo de música popular en la radiola de mueble entero que Enrique Santos le había regalado a mi papá.

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La espiral universal de la música

Lo que yo creo hoy es que en ése entonces no imaginábamos cómo ése lenguaje universal de la música fortaleció nuestro desarrollo, impactando – según dicen los investigadores actuales – las áreas cognitiva, social, emocional, afectiva, motora, del lenguaje, desde muy temprano en nuestras vidas. Fortaleció nuestra capacidad de lectura y escritura y nos fue conectando con diferentes expresiones de la música popular, nacional y mundial.

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Hace unos días, aquí en Chía recibimos la invitación de la Santa María Foundation, para que escuchásemos el concierto que darían las niñas de las veredas rurales que rodean el casco urbano de Chía.  Fue una invitación muy especial porque pudimos sentir y ver cómo la Fundación apoya niñas de las veredas que rodean nuestra vivienda y se apoya en la Peter Mowland School of Fine Arts (de Londres, Reino Unido) ´para que las niñas del sector de las Juntas, en la vereda La Balsa toquen violín, cello, flauta, piano y viola. Tienen además una orquesta y un coro sensacionales.

 

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Solo de Isabela Silva

Fué fantastico escucharles interpretaciones de Mozart, Grieg, el otoño de las Cuatro Estaciones, de Vivaldi y música de Oscar Hammerstein. Para Mireya y para mí fue muy especial escuchar en el concierto a Diana (nuestra vecinita) tocando violin, sentir la destreza de Isabela Silva (hija del señor que construyó la casa en la cual vivimos, estelar en la flauta), a Carol (del Surtimax, donde Mireya se gasta todos sus ahorros!), y a Juliana Wilches Urrego tocando Trafic Jam, Mary Had a Little Lamb y recibiendo dos diplomas de reconocimiento a sus advances.

 

dos diplomas

Juliana y sus 2 diplomas

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Juliana afinando

 

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Ahora han pasado varios meses desde este concierto y Juliana sigue avanzando en la flauta, y hoy toca Minuet, Old Macdonald, El Gusanito  y … el Himno a la Alegría, de Beethoven!

Leonor Morales Marín

Ya viene en camino y en cualquier momento aterrizará en Bogotá el libro “Leonor Morales Marín, Notas para los nietos y los bisnietos”.

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Mi mamá nació en Ibagué el 23 de enero de 1929. Hija de Víctor Morales y Rosa Marín, se graduó como delineante de Arquitectura e Ingeniería. Se casó en 1950 en Bogotá con Constantino Casasbuenas Luque (Cutín) y tuvo 4 hijos,  Juan Manuel, Hernán Mauricio, Javier Leonardo y Constantino.  Cuando niña vivió en Ibagué, Cajamarca, Bogotá, Puerto Obaldía (selva del Darién), Colón (Caribe panameño), Panamá, San Francisco (California y La Paz (Bolivia).

El libro tiene 3 partes: en la primera cuenta sus primeros 18 años; en la segunda aborda 3 temas claves de su vida: la política, la religión y el zen, y sus apreciaciones sobre Cutín, su esposo. En la tercera parte describe su ascenso por 7 volcanes nevados y termina con un haiku aprendido en el colegio.

El libro está dedicado a sus nietos Alexandra, Leonardo, Paola, Mateo, Diana Carolina, Laura, Pablo y Juan David, y a sus bisnietos Lucas, Martina, Valeria, Jacobo, Danilo y Ernesto Pablo

Ya lo están vendiendo on-line mediante el siguiente link:

Lechugas hidropónicas verticales

Fué fantástico conocer la experiencia que ha desarrollado Richard Ovalle en la vereda de Fagua, en Chía. Conocimos a este ingeniero mecánico por medio de Gladys Serna, desde la UMATA, Secretaría de Desarrollo Económico. Toda la instalación se encuentra a pocos metros de donde tiene su huerta casera Adela Cifuentes y su familia, socia de HortiAroma Chiguata.

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Durante los últimos 8 meses Richard se puso a la tarea de montar el prototipo del invernadero que está en la foto, y ha puesto en operación permanente dos de los 5 ramales productivos, que ya están produciendo lechugas de diferentes edades. Cada ramal produce unas 500 lechugas y el invernadero hecho en PVC y polietileno tiene capacidad para cinco ramales.

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Desarrollar la instalación presentó numerosos problemas. Unos de los que logré captar en la conversación fue seleccionar el tamaño adecuado de la instalación. Esta es una instalación grande, productiva y de bellos colores. Un segundo problema tuvo que ver con las elevadas temperaturas, que llevaron a desarrollar las ventanas que se muestran en la foto.

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Otro problema fue la instalación hidráulica, de manera que el cultivo vertical tenga un suministro de agua y alimento permanente. Es fabuloso ver el sistema hidráulico que distribuye agua cada 8 minutos, que es alimentado mediante la torre vertical (ver foto), y que es dosificado mediante una “caja electrónica” diseñada junto con el hermano de Richard. La caja tiene la capacidad de tomar energía de la red eléctrica de Chía, o del panel solar (mediante el uso de un inversor 12VC/110 VAC) que está instalado encima del pequeño taller que han desarrollado.

Una vez alimentadas las lechugas, el líquido rebosa y cae al piso, donde es reunido por una red subterránea, que reune el agua en un tanque, listo a alimentar el siguiente bombeo. La “caja electrónica” tiene capacidad de transmitir mensajes de texto, indicando las etapas que se encuentran operando.

Es sensacional ver cómo Richard y su hermano lograron desarrollar un sistema productivo adecuado para un medio urbano, que tiene la capacidad de tomar energía solar (o la de la red) para mover el circuito de aguas lluvias y desarrollar permanentemente unas 2,500 lechugas.

Nuestras felicitaciones van para Richard y su hermano. Necesitamos ahora ser capaces de replicar el modelo, de ensayar otros vegetales y, obviamente, de lograr buenos mercados de comida de buena calidad !

Juana Inés de Asbaje

Aprendiendo a través de Netflix sobre los bellos poemas escritos por Sor Juana Inés de la Cruz, desde una clausura, en México acerca de los hombres. Texto tomado del Album Ap Spanish Lit and Culture

HOMBRES NECIOS QUE ACUSÁIS

Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis.

Si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia
y luego con gravedad
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco
al niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.

Queréis con presunción necia
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Tais,
y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.

Opinión ninguna gana,
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata,
y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis
que con desigual nivel
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.

¿Pues cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata ofende
y la que es fácil enfada?

Mas entre el enfado y pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y queja enhorabuena.

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada
o el que ruega de caído?

¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?

¿Pues para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar
y después con más razón
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.

Trans.

Silly, you men-so very adept
at wrongly faulting womankind,
not seeing you’re alone to blame
for faults you plant in woman’s mind.

After you’ve won by urgent plea
the right to tarnish her good name,
you still expect her to behave—
you, that coaxed her into shame.

You batter her resistance down
and then, all righteousness, proclaim
that feminine frivolity,
not your persistence, is to blame.

When it comes to bravely posturing,
your witlessness must take the prize:
you’re the child that makes a bogeyman,
and then recoils in fear and cries.

Presumptuous beyond belief,
you’d have the woman you pursue
be Thais when you’re courting her,
Lucretia once she falls to you.

For plain default of common sense,
could any action be so queer
as oneself to cloud the mirror,
then complain that it’s not clear?

Whether you’re favored or disdained,
nothing can leave you satisfied.
You whimper if you’re turned away,
you sneer if you’ve been gratified.

With you, no woman can hope to score;
whichever way, she’s bound to lose;
spurning you, she’s ungrateful—
succumbing, you call her lewd.

Your folly is always the same:
you apply a single rule
to the one you accuse of looseness
and the one you brand as cruel.

What happy mean could there be
for the woman who catches your eye,
if, unresponsive, she offends,
yet whose complaisance you decry?

Still, whether it’s torment or anger—
and both ways you’ve yourselves to blame—
God bless the woman who won’t have you,
no matter how loud you complain.

It’s your persistent entreaties
that change her from timid to bold.
Having made her thereby naughty,
you would have her good as gold.

So where does the greater guilt lie
for a passion that should not be:
with the man who pleads out of baseness
or the woman debased by his plea?

Or which is more to be blamed—
though both will have cause for chagrin:
the woman who sins for money
or the man who pays money to sin?

So why are you men all so stunned
at the thought you’re all guilty alike?
Either like them for what you’ve made them
or make of them what you can like.

If you’d give up pursuing them,
you’d discover, without a doubt,
you’ve a stronger case to make
against those who seek you out.

I well know what powerful arms
you wield in pressing for evil:
your arrogance is allied
with the world, the flesh, and the devil!

Ocetá: caminando en Iza y en Monguí

 

Escribo estas líneas en un café, ubicado a pocos metros de la esquina de las ranas, en Monguí, uno de los pueblos más bellos de Colombia.

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Llegamos la Flaca y yo al Hotel Termales del Batán, cerca de Iza, Boyacá, por puro chiripazo. El plan original era llegar con mi mamá y con Juan en diciembre pasado, pero ella se quebró la cabeza del fémur, y la única manera de no perder la consignación inicial era venir ahora. El hotel fue sugerido por Chelo, ya que ella conocía a su dueña, de apellido Castro, seguramente compañera de sus tiempos de joven en Sogamoso. Nuestro viaje fue también un volver a las muchas visitas que hicimos hace años a Javier y a Consuelo y a la familia de los Buchones.

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Cuadramos todo y aquí llegamos luego de un viaje de unas tres horas desde Chía. Excelente autopista.  Luego de registrarnos, le dimos vuelta a los terrenos del hotel y nos encontramos con un sitio muy bello, construido a menos de 3 kilómetros de Iza, con buenas instalaciones y con tres piscinas de baños termales. Un lugar bien hecho y sin muchos artificios. Libre de ruido y de propaganda. Con atención buena y amable. Nuestro cuarto, muy sabroso y con cama king. La más grande y cómoda en la que he dormido!

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El baño en la piscina fue muy sabroso. Alguna gente – toda de la región – bañándose y muy amables, conversadores. Algunos llegaron caminando, luego de recorrer las parcelas de pequeñas fincas y de pequeña agricultura que llenan la región. Luego del baño y debidamente apertrechados de buenos zapatos y pantalones nos metimos por un par de potreros enmontados, para poder ver de cerca, por los lados y por debajo, dos bellos árboles – uno un eucalipto, el otro un pino – cubiertos de largas barbas que los hacen parecer árboles centenarios. Fue hermosísimo.

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Al regresar decidimos recorrer un camino cercano al hotel. Lentamente comenzamos a subir la montaña, y fue absolutamente delicioso disfrutar los paisajes de suaves montañas en todas las direcciones y los aromas de las yerbas y las matas que el viento animaba. Podíamos escuchar el viento y su suave fricción con las hojas de los árboles. Podíamos ver la algarabía que armaban los pájaros. Casi no encontramos a nadie. Primero fue un señor, quien trabajaba en el campo, y luego una señora que caminaba, acompañada de dos perros  muy amistosos que ladraban como fieras.  Subimos y subimos por unos 30 minutos y luego regresamos.

El segundo día lo dedicamos a Monguí, pueblo que se ubica como a 3,000 mts sobre el nivel del mar. Dos planes diferentes y en paralelo: mientras que la Flaca sube al páramo de Ocetá, uno de los más bellos del mundo, junto con Emigdio, el guía, yo me dedicaré a recorrer Monguí. Hace un rato los llevé en carro al inicio de la subida, y realmente la vaina inicia como a 3,300 m.s.n.m. y subirán hasta los 4,000. Yo podría hacerlo si viviese a 3,300 y si hubiese practicado, pero si lo tratase de hacer hoy, simplemente forzaría el corazón a niveles impensables. Caminaré en Monguí!

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Mi primer trayecto lo hice por la plaza. Me senté en una cafetería, tomé masato y un pastel. Luego fui descubriendo unas siete fábricas de balones de fútbol. Todos hechos en Monguí, y de consumo nacional y extranjero. De todos los tamaños, diseños y colores. Luego pude ver un hotel que solamente atendía a sus clientes. Luego llegué a otra cafetería que vendía masato de quinua, y al lado hay dos oficinas de turismo, concentradas en el Páramo de Ocetá. Pasé luego por la esquina de las ranas, que te muestra un culto hacia la naturaleza y lo indígena, y finalmente, llegué al único café internet del pueblo, que estaba cerrado a las 10 de la mañana. Intenté entrar a la Basílica, pero también estaba cerrada.

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Siguiendo las recomendaciones de Emigdio caminé hacia el puente de Calicanto. Este fue un descubrimiento muy bello. Sale uno de la plaza hacia el puente y va regresando lentamente en el tiempo, hasta el año 1600, cuando los españoles organizaron el trabajo de los indígenas para construir el puente que permitió traer las piedras, desde la punta de ???? para construir la basílica. Cuando llegué al puente, un grupo de mulas lo estaban cruzando, campesinos y señoras.  En el extremo más lejano, un bello hotel, que en algún tiempo fue un molino de grano movido por una rueda Pelton.

Hacia las 3 de la tarde subí por Constanza y escuché sus historias sobre la visita al páramo y el contacto con una de las expresiones de la naturaleza que no ha sido tocada.

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Encontrar los bosques de frailejones, las estructuras de piedra, la bella neblina que escondió parte de lo que había que ver.

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Cuando regresamos a Iza pudimos sentir el larguísimo paso por Sogamoso. Una ciudad muy distinta a la que visitábamos en tiempo de los Buchones, o cuando íbamos a visitar a Javier y Consuelo en Belencito. Pero sigue siendo la capital de la provincia de Sugamuxi (que es un apelativo poderoso) y una fuerte conexión con la cosmogonía Chibcha. Sogamoso era asiento de las tribus indígenas desde antes de la llegada de los españoles.

La ciudad sigue creciendo. Aunque de una manera ordenada, no hay un urbanismo que le dé prioridad ni a la bicicleta ni al peatón. Sin embargo, lo que uno percibe refleja una fuerte actividad económica en los minerales, la energía, el turismo, el comercio inter-regional y su fuerte relación con los llanos, y bueno, la industria siderúrgica, que se sigue desarrollando.   Sigue siendo la ciudad del sol y del acero.